Luca lleva 12 años viviendo en Bélgica y es dueño de dos restaurantes. Siempre le ha encantado la pizza y cree que la napolitana es la mejor del mundo, lo que despertó su deseo de aprender y dominar el arte de la pizza napolitana.
Tras varios años de experiencia como pizzero, decidió lanzar sus dos negocios complementarios en Bélgica. Su objetivo es compartir con sus clientes su pasión por la buena comida italiana, y en especial por la pizza napolitana.