Desde niño tuve una gran pasión por la pizza; me encantaba prepararla para mis amigos.
Lo que más me fascinó fue observar cómo se transformaba la harina al entrar en contacto con el agua y la levadura. Para profundizar mis conocimientos, asistí a numerosos cursos de pizza y panadería, donde aprendí la importancia de la fermentación para mejorar la estructura, el sabor y la digestibilidad de la masa, dando como resultado masas más ligeras y aromáticas. Estos cursos me permitieron combinar pasión y ciencia, llevando mi arte a un nivel profesional.

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