Maely Silva

Me llamo Mae Silva. Soy de México y tengo un profundo deseo de ayudar a otros a alcanzar sus sueños mientras comparto mis conocimientos sobre el arte de hacer pizza. Aunque mi experiencia directa como *pizzaiola* sigue creciendo, mi trayectoria en el mundo de la pizza ha estado llena de aprendizaje, pasión y oportunidades que han marcado mi vida.

Tuve la oportunidad de colaborar con Grupo Campania en México en la organización de la Caputo Cup durante los años 2023, 2024 y 2025, participando en áreas como la promoción del evento, la creación de folletos, la producción de videos cortos y el diseño de trofeos. Esta experiencia me permitió acercarme aún más a la comunidad de *pizzaioli* y comprender la pasión que existe detrás de este oficio.

También fui propietaria de dos pizzerías: una en Tequisquiapan, Querétaro, ubicada en un viñedo que lamentablemente cerró durante la pandemia, y otra en San Miguel de Allende, Guanajuato, donde elaborábamos pizza redonda al estilo romano. Sin embargo, todo cambió cuando probé la pizza napolitana por primera vez en la ciudad de Nápoles. Ese momento transformó por completo mi forma de entender la pizza. La importancia de sus ingredientes y la pasión detrás de su elaboración me hicieron comprender que la pizza puede ser mucho más que alimento: puede ser arte, tradición e identidad en cada bocado.

Fue entonces cuando decidí dedicarme a aprender y perfeccionar la elaboración de la que se considera la reina de las pizzas, y cuyo oficio tradicional —el arte del *pizzaiuolo* napolitano— fue reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2017.

Por esta razón, decidí venir a Serbia para formarme, con el objetivo de profundizar mis conocimientos y seguir creciendo en este maravilloso oficio. Mi sueño es abrir un nuevo establecimiento en la ciudad de San Miguel de Allende y, al mismo tiempo, seguir enseñando este hermoso arte.

Uno de mis mayores propósitos es compartir estos conocimientos con mujeres que han sufrido violencia doméstica en el pasado —tal como yo misma la viví— y que hoy buscan una nueva oportunidad para reconstruir sus vidas a través del emprendimiento. Creo firmemente que aprender este hermoso oficio puede convertirse en una herramienta de libertad, independencia y dignidad. Por esta razón, planeo diseñar un programa especialmente enfocado en la capacitación de mujeres, dotándolas de las habilidades necesarias para emprender su propio negocio y construir un futuro con autonomía y esperanza.

Pizzerie